Sólo dijeron adiós, y sus cuerpos estremecieron el aurora del asfalto.
Sólo hacía falta un "STOP", un freno de manos en su sien, una barrera cual líneas de tren.
Temerosa ella de agonizar en silencio, angustiada de no encontrar la pregunta, si, la pregunta que hacia que cada pensamiento tuviese lógica.
¡Pero, qué coherente ser, iba a tener respuestas sin haber confeccionado una duda que le hiciese cuestionarse.
Las dudas, el miedo y la falta de seguridad por primera vez dejan de ser protagonistas...
Caminó ya por las estelas del abismo,
estuvo flotando en corrientes circulares,
y, sin caer, sin ahogarse, sin tan siquiera arañarse, resurgió.
Su única meta era hacer del sufrimiento que es la vida, una metafórica poesía.
Se dedicaba a vaciar los vertidos de recuerdos, generados cada día.
Suplantaba la tristeza, evadía la amargura, y sin querer, a veces se aferraba a la inconsciencia...